¿Escribes a diario? Hace un tiempo decidí retarme a escribir cada día. No fue una inspiración repentina, ni una promesa de Año Nuevo. Simplemente, sentí que debía hacerlo. Me obligué a sentarme frente al teclado, aunque no supiera por dónde empezar. Al principio era eso: Solo sentarme aunque fueran diez minutos. Nunca lo sentí como una obligación, ya que me gusta escribir y disfruto mucho con ello. Pero, como ocurre con todo lo que se convierte en rutina, con el tiempo cambió. Aprendí a no obsesionarme si un día no podía escribir. No es falta de compromiso, es la vida misma que tiene compromisos ajenos a tu escritura. A veces no se puede, y está bien. Lo importante es que, si puedo, aunque solo tenga un momento, me siento a escribir. Y en esa constancia descubrí algo maravilloso: cuando escribo a diario, las ideas fluyen con mucha más facilidad. Los momentos de inspiración ya no son ráfagas pasajeras. Están ahí, siempre presentes, como si formasen parte de mí. La creatividad ya n...
Soy escritora. ¿Me acompañas?